Oeste
de Gran Buenos Aires. (1º Parte)
Relatos, luces y….extraños seres?
(Public.09/10/08)
El
día 4 de Octubre de 2008 nos dirigimos nuevamente a esta zona,
en la cual estamos fijando nuestros objetivos últimamente, dado
que un relato nos lleva a otro y así sucesivamente vamos cerrando
una gran cantidad de episodios “extraños” contados
por testigos calificados de la zona.
Jorge Marrón, Daniel Valverdi y Daniel Szauter, nos encontramos
alrededor de las dieciséis horas en la Reserva Los Robles dependiente
de la Municipalidad de Moreno, en el gran Buenos Aires, y juntos emprendimos
el recorrido hasta el Museo Arqueológico que se encuentra en las
cercanías de dicha reserva.
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Allí
fuimos atendidos por Cacho Ferrer, guarda parques de la zona junto a su
ayudante. En el lugar también se encontraba el subteniente Héctor
R. Losa, quien hace mas de diez años es encargado de la custodia
de las compuertas de la represa Roggero, teniendo su puesto de vigilancia
sobre el puente mismo de dicha represa.
Una vez que nos presentamos ante ellos como investigadores de este fenómeno,
y les mostramos algunos de nuestros trabajos de investigación de
campo, comenzaron a contarnos los diferentes episodios “extraños”
que han vivido en la zona. El primero en tomar la palabra fue Ferrer,
que comenta un extraño episodio ocurrido no hace muchos meses y
que se ha repetido varias veces, sin importar el horario del día.
En la entrada del predio al Museo, se halla un portón de hierro
y alambre que permanece cerrado con cadena, esa cadena no se cierra con
candado sino simplemente se envuelve en ambas hojas del portón
y se ata en si misma. Una tarde, mientras Ferrer junto a su ayudante y
el subteniente Losa se encontraban conversando a unos veinte metros de
dicho portón, se escucha muy claramente un ruido como si la cadena
del portón fuese desatada y desenvuelta del portón, por
lo cual al sentir ese sonido típico de la cadena giran para observar
quien ingresaba al predio, pero la sorpresa de los tres fue ver el portón
cerrado y la cadena puesta como la habían dejado ellos minutos
antes. Se consultaron entre ellos si todos habían oído lo
mismo, y la respuesta fue afirmativa, descartando que el sonido viniese
de otro lado, ya que se encontraban muy cerca de la fuente de donde provenía
y no hay otro sitio donde hubiese otra cadena que pudiese ser el origen
de lo escuchado. Cabe aclarar que nadie se encontraba en el portón
mencionado que bien podría haber efectuado la maniobra de abrirlo.
Este episodio a plena luz del día, volvió a ocurrir reiteradamente
incluso de noche, con el mismo resultado. La cadena siempre se encontró
en su lugar.
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Mientras nos sentamos a conversar con el subteniente Losa en el hall de
la cabaña donde habitan los guarda parques, este nos comenzó
a relatar un sinnúmero de episodios que ocurrieron en la zona e
inclusive algunos vividos por el mismo.
Losa nos cuenta que en una oportunidad en la que se encontraba de guardia
en la noche, (recordemos que el custodia la represa en una cabaña
sobre el mismo dique) estando dentro de la cabaña, siente un zumbido
muy particular que antes nunca había sentido. Mientras esto ocurría
estaba intentando orientar la antena telescópica del televisor
ya que no tenia señal, lo cual le pareció extraño
ya que siempre podía hacer esa orientación muy fácilmente
para ver televisión correctamente. A los pocos minutos siente una
bocina insistente fuera de la cabaña a lo cual sale de la misma
y se encuentra con un patrullero policial con dos compañeros que
le hablaban excitados si había visto “la luz” que estaba
sobre la cabaña, a lo cual Losa les responde negativamente, ya
que se encontraba dentro de la misma con las persianas cerradas, acotándoles
que hacia unos minutos había sentido un “zumbido” que
duro unos diez minutos, pero no había visto ninguna luz. Los compañeros
de Losa venían hacia la cabaña, recorrido que hacen habitualmente,
y al estar distantes aun de la misma, observan que sobre el espejo de
agua que forma la represa y por sobre la altura de la cabaña había
una luz muy potente, quizás un poco mas pequeña que el tamaño
de la cabaña, por lo cual apuraron su marcha para ver de que se
trataba, pero en un recodo del camino dejaron de verla y no pudieron volver
a observarla. Debemos unir los relatos de Losa y sus compañeros
y obtenemos la observación de “la luz” por parte de
los integrantes del móvil policial, el “zumbido” que
escucho Losa desde el interior de la cabaña, y el hecho de la interferencia
que se produjo en la señal del televisor, que a posteriori funciono
correctamente. Al consultarle a Losa si había habido caída
de tensión eléctrica en la cabaña, respondió
que en la misma no hay energía eléctrica y que el televisor
y la iluminación son a batería de 12 Volts.
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Otro de los episodios
que nos cuenta el subteniente, data de unos años atrás cuando
unos pescadores volvían de una jornada nocturna de pesca fallida
a las cuatro o cinco de la mañana. Trascurría una noche
clara y despejada. Eran cinco personas que se movilizaban en bicicleta,
y cuando ingresan al puente de la represa para cruzarlo, se encuentran
con una formación neblinosa delante de su camino. Siguen andando
y ya frente a la “niebla” se enciende dentro de la misma “como
una luz” tenue, ante lo cual detienen su marcha ante lo extraño
de lo que ocurría. En ese momento quien venia detrás del
grupo decide desandar sus pasos, por lo cual gira retornando, pero de
la “luz” se extienden dos “luces mas pequeñas
pero muy fuertes” encima y por los costados de la luz inicial, ante
lo cual quien estaba mas cerca de eso le pide a quien se retiraba que
se detenga. Al detenerse, la luz comenzó a elevarse desapareciendo
en pocos segundos como así también la niebla. Esta situación
le fue relatada a Losa por uno de sus protagonistas, quien le dijo que
nunca más volverían a pescar allí de noche.
Extraño ser
Un grupo de pescadores se dirigieron a un sitio no muy accesible del Lago
que forma la represa para realizar pesca nocturna. Ellos iban equipados
para pasar la noche llevando una batería y un reflector para iluminarse.
Mientras se encontraban en los preparativos de los elementos de pesca
sienten por detrás de ellos un ruido en unos arbustos, ante lo
cual giran para observar de que se trataba. Cuando pueden fijar la vista
hacia el sitio de donde provenía el ruido pueden ver la silueta
de un “hombre” pero muy peludo, como de dos metros de alto
y cabeza muy grande que tenia los ojos como iluminados. Sin que cunda
el pánico uno de ellos le sugiere a quien tenia a mano la batería
y el reflector que lo conectase para poder ver bien que era “eso”,
pero el nerviosismo del hombre no le permitía acertar con la conexión
de los bornes de la batería y al momento de encenderlo el “extraño”
se había ido. Pero no se quedaron a esperar que volviera y tomaron
sus cosas y se retiraron del lugar rápidamente.
En
principio podemos relacionar parte de estos relatos con el caso del Extraño
Ser de Colonia Elia, en Entre Ríos, por la similitud del ser
descripto y las actitudes de “travesuras” como el ruido de
las cadenas, etc.
Esta es una parte
de los relatos y testimonios que nos brindaron estas personas, que habitualmente
están en contacto con estos episodios y que continuaremos brindándoles
en una próxima edición.
Daniel Valverdi, Daniel Szauter, Jorge
Marron.
Codigo
Ovni.
Octubre 2008
Ver
SEGUNDA PARTE.

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